Los SAIs con baterías Li-ion ayudan a reducir los riesgos en un mundo cada vez más digital

A medida que las empresas adoptan IT distribuidas, implementando tecnología digital cada vez en más ubicaciones, es importante tener en cuenta los riesgos a afrontar en caso de que esos dispositivos fallen y cómo mitigarlos.

Gran parte de la tecnología distribuida es compatible con el Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), lo que impulsa la necesidad de Edge Computing. Esto implica una multitud de dispositivos informáticos y de red instalados en todo tipo de áreas fuera de los tradicionales centros de datos: sucursales y sedes, tiendas, fábricas e, incluso, ubicaciones al aire libre, como instalaciones eólicas o solares, por mencionar algunas.

Esta infraestructura es fundamental para mejorar en agilidad y aprovechar al máximo los datos en tiempo real. Los riesgos son muy elevados en caso de fallo de alguno de los componentes de la cadena, como por ejemplo los debidos a irregularidades o cortes de energía.

En estos casos, se necesitan sistemas de energía ininterrumpida (SAI) que alimenten los dispositivos cuando la red eléctrica flaquee o falle. Por suerte, hay buenas noticias, y es que los SAIs están cada vez más a la altura de estas circunstancias.

Durante décadas, la mayoría de los SAIs dependían de baterías de ácido-plomo reguladas por válvulas (VRLA, por sus siglas en inglés). Aunque cumplían con su misión, las baterías de iones de litio o Li-ion ofrecen mejoras en muchos aspectos.

Para empezar, las baterías Li-ion son aproximadamente un 30% más ligeras que las VRLA y significativamente más pequeñas. Esto es importante, sobre todo, para las aplicaciones con un tiempo de ejecución más largo, porque permite almacenar más energía en el mismo espacio o la misma energía en un espacio menor. Además, las baterías Li-ion pueden resistir mejor las fluctuaciones de temperatura que las VRLA, lo que las hace más adecuadas para ubicaciones con altas temperaturas.

Todas estas ventajas llevan a ampliar el ámbito de posibilidades en las que pueden usarse los SAIs con baterías Li-ion, lo que es bueno para cualquier empresa con una huella digital en expansión.

Las posibilidades son casi infinitas, pero vamos a poner ejemplos de aplicaciones ideales para estos SAIs:

  • Punto de venta retail y sistemas back-office: probablemente todos hemos estado en una tienda en la que la caja registradora o el sistema de verificación de la tarjeta de crédito no funcionaban muy bien. Esto irrita a los clientes y, probablemente, haga perder algunas ventas. Un SAI puede eliminar los fallos debidos a problemas de alimentación de red, incluyendo caídas de tensión, picos de tensión y cortes.
  • Cajeros automáticos (ATM, por sus siglas en inglés): seguramente todos hemos ido, con prisa, a sacar dinero de un cajero automático y nos hemos encontrado con que no funcionaba. Como poco, es frustrante. Un SAI no ayudará a garantizar que siempre haya efectivo en la máquina, pero puede protegerla de cortes o fallos de energía.
  • Productos conectados: hoy en día, casi cualquier cosa puede contener sensores que envían todo tipo de información valiosa… Siempre que no falle la energía. Aunque es probable que las aplicaciones críticas como los equipos de diagnóstico médico y los controladores de proceso de las fábricas ya estén protegidos mediante SAI, las baterías Li-ion pueden ampliar esa protección a algo tan simple como las máquinas expendedoras.

Hasta la fecha, a menudo, la falta de espacio en los armarios rack de pared, en espacios IT compartidos o en áreas multiuso ha supuesto un freno para las empresas a la hora de proteger muchas aplicaciones mediante SAI. Además, las baterías de VRLA requieren un mantenimiento de los SAIs recurrente, lo que puede ser un problema si el acceso es complicado o el personal no está disponible.

Las baterías Li-ion ayudan a abordar cada uno de estos problemas gracias a su menor tamaño y a un mantenimiento reducido. De hecho, en algunos casos, la batería Li-ion durará tanto como el mismo SAI, eliminando por completo la necesidad de mantenimiento.

Por supuesto, no todas las baterías Li-ion son iguales. Para garantizar la seguridad, asegúrate de que tu SAI utiliza una batería Li-ion que cumple con los requisitos de seguridad UL (UL 1973), con características tales como protección contra alta tensión y altas temperaturas. Un sistema de gestión de baterías especializado también es útil para monitorizar y controlar continuamente el flujo de energía en las baterías.

No permitas que un corte de energía ponga en riesgo tu infraestructura IT distribuida. Infórmate sobre cómo un UPS Li-ion puede ofrecerte la protección que necesitas, incluso en espacios que nunca había imaginado.

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